sábado, 10 de enero de 2015

Debemos agradecerle a Los Cinco

Debemos agradecerle a Los Cinco
Es menester reconocer que también los agentes de inteligencia cubanos
presos desempeñaron cierto papel en esas pequeñas mejoras que ha
experimentado la población penal cubana
viernes, enero 9, 2015 | René Gómez Manzano

LA HABANA, Cuba. -Quizás a algunos les sorprenda el título de este
trabajo. ¿Por qué —se preguntarán— expresar gratitud a ese quinteto de
personajes que durante años se dedicó a conspirar en el seno de la gran
democracia norteamericana; a infiltrarse, sí, en organizaciones de
exiliados cubanos, pero también en bases militares y hasta en el
mismísimo Pentágono?

La propaganda castrista habrá podido afirmar que estaban presos sólo por
luchar contra el terrorismo, pero quienes nos hemos documentado sobre el
asunto sabemos que en su juicio se probó —entre otras cosas— la forma en
que conspiraron con sus superiores de La Habana para derribar en pleno
vuelo, sobre aguas internacionales, dos avionetas inermes, provocando la
muerte de cuatro inocentes.

Entonces, ¿a qué viene el agradecimiento? Para explicarme, debo
remontarme a mi primera prisión política, cuando junto a otros tres
hermanos fui encarcelado en 1997 por firmar el documento La Patria es de
todos. Por aquellos tiempos, en las prisiones cubanas, resultaba
inconcebible que un cautivo se comunicase por teléfono con sus seres
queridos. Y hablo de todos los reos, no sólo de los políticos.

Pero los agitadores del castrismo, en la Mesa Redonda y los noticieros,
empezaron a referirse a las conversaciones que los familiares y amigos
sostenían con los miembros de la Red Avispa presos. Es natural que el
estupor que esta información provocó en la excesiva población carcelaria
cubana y en sus cientos de miles de esposos y parientes, obligara a las
autoridades a instalar teléfonos para uso de los reos.

Algo parecido sucedió con el tema de la alimentación. En determinado
momento, uno de Los Cinco se quejó… ¡por la excesiva cantidad de pollo
que se veía obligado a consumir! ¡Y los cotorrones del régimen, en su
infinita torpeza, se hicieron eco de la insólita protesta!

Esta última crítica no condujo —desde luego— al suministro diario de
carne de ave a los reos de la Isla, pero al menos sí sirvió para que un
par de veces al mes se les diera una minúscula postica de pollo. Estas
modestas mejoras pude comprobarlas durante mi segunda prisión política,
que empezó en 2005.

Para ser sincero, debo reconocer que la intervención del quinteto de
espías en este asunto fue más bien accesoria. Los factores determinantes
fueron las características del sistema penitenciario de Estados Unidos y
la insensatez de los especialistas del Departamento Ideológico del
Comité Central del partido único, que en su desespero por cubrir la saga
de Los Cinco, no vislumbraron las implicaciones de esas facetas de su
propaganda.

Pero no debemos ser ingratos. Es menester reconocer que también los
agentes de inteligencia cubanos presos desempeñaron cierto papel en esas
pequeñas mejoras que ha experimentado la población penal cubana. Vienen
a cuento estas remembranzas del pasado si tomamos en cuenta las últimas
incidencias del prolongado culebrón de Los Cinco, que felizmente, y pese
a los deseos en contrario de los agitadores del castrismo, marcha de
modo inexorable hacia su terminación.

Ya se anunció la entrega final del encuentro "El 3 a las 4 por los 5",
que cada mes organizaba un "trovador" de una sola canción. Es previsible
que, tras participar en reuniones y hasta un concierto y un rumbón, la
presencia mediática del quinteto de espías vaya apagándose de manera
paulatina.

Pero los especialistas del Departamento Ideológico están renuentes a
abandonar ese filón, máxime cuando no se vislumbra ningún otro que pueda
sustituirlo. Ya no deben ni pensar en volver a vapulear a los
"imperialistas yanquis": después del Día de San Lázaro parecería más
correcto llamarlos "compañeros norteamericanos"… Ante esa realidad,
están explotando hasta el extremo el embarazo y paritorio de la esposa
del jefe de la cuadrilla.

El asunto tiene visos de reality show, y vale la pena destacar que ni
siquiera los más "orgánicos" entre los artistas populares que sirven al
castrismo han disfrutado de una cobertura semejante. Los cubanos, al
percatarse del avanzado estado de gestación de la mujer de Gerardo,
supusieron de primera intención — ¡mal pensados que somos!— una
infidelidad conyugal.

Después se han conocido algunos detalles de la inseminación artificial,
lo que incluye la intervención de un honorable senador federal
norteamericano, que se prestó a realizar el trasiego aéreo del semen.
¡Menos mal que en este caso no se realizó ninguna broma macabra,
parecida a aquella del toro comprado a precio de oro en Canadá y capado
durante su viaje a Cuba!

Esperemos que, al igual que sucedió con los teléfonos y el pollo,
también ahora se beneficien de esta nueva experiencia de Los Cinco
algunas parejas cubanas que están impedidas de tener un hijo, como
aquéllas cuyos dos integrantes se encuentran presos.

Source: Debemos agradecerle a Los Cinco | Cubanet -
http://www.cubanet.org/opiniones/debemos-agradecerle-a-los-cinco/

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