viernes, 12 de septiembre de 2014

Antiterrorismo artificial y a sobreprecio

Antiterrorismo artificial y a sobreprecio
PABLO PASCUAL MÉNDEZ PIÑA | La Habana | 12 Sep 2014 - 8:39 am.

El castrismo sigue con sus campañas multimillonarias por la liberación
de sus espías. ¿Quién paga?

El pasado 4 septiembre, Justino, padre de Fabio Di Celmo —la única
víctima mortal de las explosiones terroristas que sacudieron La Habana
hace 17 años—, depositó una ofrenda floral ante la tarja que recuerda el
suceso en el hotel Copacabana. Junto a él estuvieron Fernando y René,
dos de los cinco "héroes antiterroristas" que irrumpen hasta en la sopa.

El mismo día y a la misma hora en el bar-restaurante Fabio,
perteneciente a la corporación Palmares, sito en las calles 17 y J en el
Vedado, a pesar de la efeméride, la jornada transcurría de manera tan
normal y corriente como la de cualquier otro día.

En el interior y gracias al consentimiento de sus camareras, pudimos
echarle un vistazo a los precios rompebolsillos del menú. Y en medio de
aquel salón poblado de vitrales y un oleo de Fabio Di Celmo, nos
informaron que el piso superior estaba destinado a fiestas, bodas,
cumpleaños y hasta para velorios si así se deseaba, siempre y cuando se
pagara la pasta del alquiler.

En las afueras, una chica con cuerpo de guitarra y piernas de pasarela
acaparó las miradas de los transeúntes y súbitamente un
jubilado-buscavidas eclipsó nuestra vista con un ejemplar del periódico
Granma que, como suele ser habitual, ofrecía a sobreprecio. Luego de
cobrar, el anciano exclamó: "¡Tremenda jevita… Eso es lo único que no
han podido desbaratar en Cuba!"

La compra, esta vez, resultó ser una buena inversión. Bajo el título de
La muerte se llama Posada Carriles, el periodista Pedro Antonio García
mostraba un pasaje hasta ahora ignorado oficialmente por Ecured y otros
trabajos relacionados con la oleada terrorista del 97.

El artículo revela que aquel 4 de setiembre en el complejo
Neptuno/Tritón, un adolescente y una niña que se encontraban en el lobby
descubrieron al terrorista Ernesto Cruz León deslizando sospechosamente
una bolsa de compras por debajo de un sofá, y que este huyó de la escena
cuando advirtió sus miradas. Los chicos avisaron ipso facto a los empleados.

La voz de alarma —esclarece la nota— permitió la evacuación del personal
evitándose la pérdida de vidas humanas a consecuencia de la explosión
que sobrevendría minutos después. Con sus declaraciones, los muchachos
posibilitaron confeccionar un retrato hablado del homicida, cuya
evidencia facilitó atraparlo horas más tarde.

La historia —que probablemente pasó inadvertida para muchos— demuestra
que junto a la monstruosidad de Posada Carriles, la indolencia de los
órganos de la Seguridad del Estado y la Aduana General de la República,
patronatos que fueron incapaces de impedir la entrada de explosivos al
país a través del aeropuerto capitalino, ahora se suma otra abominación:
el oscurecimiento durante 17 años de un acto heroico protagonizado por
dos niños.

Lo chocante de la campaña mediática que favorece a los sublimados "cinco
héroes", es que nunca ha enumerado, en concreto, las hazañas
antiterroristas de estos señores. De la misma forma, desconocemos
cuántas acciones violentas fueron desmanteladas con sus informes y el
número de vidas humanas que salvaron.

Hasta hoy, la única proeza de Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René
ha sido su fidelidad al castrismo, puesta a prueba, cuando otros
integrantes de la Red Avispa también apresados por el FBI, resolvieron
colaborar a cambio del perdón.

A pesar de la carencia de argumentos sobre el "heroísmo antiterrorista"
de "los cinco", las fanfarrias por la liberación de los tres espías que
aún permanecen presos en cárceles norteamericanas seguirán resonando
hasta sacarnos por el techo, y con motivo del 17 aniversario de la
muerte de Fabio Di Celmo, se ha convocado a una jornada internacional
con multitudinarias marchas por varias ciudades de Norteamérica, Europa,
simposios, cocteles, mítines, coloquios, vigilias, exposiciones, ventas
de libros y hasta empinado de papalotes, con el fin de exigirle al
presidente Obama sus indultos. Y si Dios quiere, la conclusión será el
venidero 6 de octubre, aniversario 38 del crimen de Barbados.

¿A cuánto ascenderán los costos? ¿Quién pagará las confortables
estancias de Danny Glover y todos aquellos famosos que vendrán? ¿De
dónde saldrá la pasta para costear todas las recepciones a base de
champán Dom Pérignon y perfume Chanel, más los vuelos al extranjero de
todo el familión de "los cinco", incluyendo gastos de alojamientos y
otras "menudencias"?

La respuesta callejera es que Liborio pagará y ¿quién es Liborio?, pues
este personaje que representa a los trabajadores mal pagados a causa de
la explotación del Estado, los cuentapropistas estrangulados por los
impuestos, los angustiados por los apagones para el ahorro petrolero
destinado a la reventa y especulación estatal, los niños y los ancianos
que no pueden tomarse un miserable vaso de leche a causa del
racionamiento de Papá Estado, etc.

Sin embargo, los números para nada interesan a los cómplices de la
patraña, quienes están más interesados por el pago que reciben los
periodistas independientes desde el extranjero y los sobreprecios de las
medicinas que tienen que comprar a causa del embargo norteamericano,
cuyos "quilos" a invertir, al parecer, duelen más que los millones que
derrochan en estas campañas.

Lo cierto es que todo este derroche multimillonario, basado en un falso
heroísmo, es todo un montaje melodramático de Fidel Castro y Ricardo
Alarcón, quienes se han encargado de empañarles el parabrisas a la
comunidad mundial con la engañifa de los supuestos "cinco héroes
antiterroristas".

Para poder potabilizar el verdadero concepto de héroe antiterrorista,
sería mejor referirnos al caso del ciudadano israelí que voló en pedazos
al forcejear con un fanático palestino que pretendía detonar una mochila
cargada de explosivos en un restaurante de comidas rápidas repleto de
civiles en el centro de Tel-Aviv.

O si se quiere cubanizar el ejemplo, sería mejor analizar el caso de los
dos niños del complejo hotelero Neptuno/Tritón —hoy en la adultez— cuyo
aviso salvó la vida a las personas que se hallaban en las proximidades
de la bomba sembrada por el terrorista Cruz León. Pero por infortunio y,
como sucede con frecuencia, los auténticos héroes son anónimos.

Source: Antiterrorismo artificial y a sobreprecio | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1410503958_10372.html

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