lunes, 24 de septiembre de 2012

El valor de Los Cinco

El valor de Los Cinco
Lunes, Septiembre 24, 2012 | Por René Gómez Manzano

LA HABANA, Cuba, septiembre, www.cubanet.org -Mi anterior trabajo
dedicado al tema de los cinco espías cubanos encarcelados en Estados
Unidos tuvo por título "Cinco es igual a doce", y fue colgado en Cubanet
el pasado martes. En él comencé a darle una respuesta —que deseo
terminar ahora— a la serie de tres artículos publicados por el actual
Presidente de la Asamblea Nacional bajo el título común de "Un reto al
periodismo".

Coincido en una cosa con lo expresado por Alarcón: Cuando en 2005 una
sala de la Corte de Apelaciones de Atlanta dispuso la anulación de la
sentencia y la celebración de un nuevo juicio, pensé que lo ideal era
que esa decisión se mantuviese vigente. Y no por razones jurídicas (el
proceso a los Cinco fue escrupuloso y exhaustivo en grado extremo), sino
políticas.

Me explico: Como expuse en mi anterior escrito, durante los más de ocho
meses que duraron las sesiones judiciales, la propaganda castrista no
informó sobre las numerosísimas pruebas practicadas. Después, se ha dado
el lujo de dar su propia versión de lo sucedido, que algunos en el mundo
han creído o fingido creer, pese a que tiene bastante poco que ver con
la realidad.

Un paradigma de lo anterior lo vemos en antiterroristas.cu, sitio-web
especializado en el tema de los miembros de la Red Avispa. Él cuenta con
una sección intitulada "El juicio", consagrada al que fue, hasta ese
momento, el proceso más largo de la historia norteamericana. Pues bien:
¡los plumíferos castristas han concentrado la descripción de los más de
ocho meses de trámites judiciales en igual número de parrafitos, de los
que sólo uno excede de tres líneas! Un verdadero alarde de síntesis.

Ese enfoque torcido de los hechos es el que ahora ha permitido a Alarcón
—por ejemplo— describir como una "inventada acusación" y una "infame
calumnia" la imputación de la "conspiración para cometer asesinato",
pese a existir —como ya dije— la transcripción de los mensajes
intercambiados entre jefes y agentes de la Red Avispa, en los que todos
coordinaban el derribo de las avionetas desarmadas.

Con respecto al hipotético nuevo juicio, surgen preguntas: De haberse
celebrado éste, ¿habrían tenido los castristas la desfachatez de volver
a no informar al público cubano sobre sus incidencias! Los que en todo
el mundo han puesto la cara para solidarizarse con los Cinco, ¿omitirían
informarse sobre la marcha del proceso! ¿Seguirían repitiendo Danny
Glover, Peter Coyote y tantos otros compañeros de viaje y tontos útiles
que el grupo de espías pretendía impedir acciones terroristas y que
están encarcelados sólo por eso!

Para 2005, el actuar de Ana Belén Montes había sido desenmascarado, por
lo que habría podido figurar en la nueva imputación. Como se sabe, esa
otra integrante de la red de espías estaba infiltrada en el Pentágono de
Washington. ¡Menudo sitio para que trabaje una agente perteneciente a un
grupo que, según la propaganda comunista, no estaba interesado en
averiguar secretos estatales norteamericanos, sino sólo en conocer sobre
las actividades de "la Mafia terrorista de Miami"!

La decisión del pleno de la Corte de Apelaciones, al no ratificar la
decisión de anular la sentencia de los Cinco, demostró una vez más que
nuestro gran vecino del Norte es un estado de derecho, cuyos tribunales
son independientes y actúan guiándose no por motivos políticos, sino
legales.

Al comienzo mismo de su serie de artículos, Alarcón de Quesada expresa
preocupación por "los muchos millones de dinero público" gastados en el
juicio por el gobierno más rico de la tierra. La ansiedad del líder
parlamentario cubano nos resultaría más comprensible si él mostrase
análogo desvelo por las erogaciones realizadas en el mismo asunto por la
hambreada Cuba.

En mi artículo "¿Un quinteto de cuatro?", publicado por Cubanet el
pasado abril, pregunté: "¿Se hará alguna vez el cómputo de los millones
de dólares que cuestan los repetidos viajes, los congresos
internacionales, los cócteles y cenas de trabajo, los obsequios para
ganar la buena voluntad de políticos extranjeros influyentes, las becas
concedidas en Cuba a familiares de los activistas más destacados, los
anuncios pagados publicados en importantes —y caros— periódicos, las
vallas anunciadoras ubicadas en zonas céntricas de grandes ciudades?"

Está claro que todas esas actividades y las otras que el Presidente de
la Asamblea Nacional coordina como "ministro de los Cinco", cuestan
también "muchos millones de dinero público"; pero en este caso el
numerario no sale del abultado bolsillo extranjero del opulento Tío Sam,
sino de la faltriquera escuálida de quien personifica al pueblo de la
Isla: el famélico Liborio Pérez. ¿Mostrará Alarcón por el paupérrimo
presupuesto insular el mismo desvelo que por el de Washington!

El líder parlamentario castrista se queja porque "sólo se tiene una
información muy parcial" sobre "el volumen de recursos utilizados" en el
juicio. ¿Significa esta manifestación el anuncio implícito de que las
autoridades de La Habana harán saber al contribuyente cubano cuántos
millones de dólares han prodigado en su campaña mundial por Los Cinco!

http://www.cubanet.org/articulos/el-valor-de-los-cinco/

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