lunes, 14 de febrero de 2011

Alan Gross, una pieza en el chantaje castrista

Alan Gross, una pieza en el chantaje castrista
Tuesday, February 8, 2011 | Por Mario J. Viera

PORT CHARLOTTE, Florida, febrero, www.cubanet.org -El plan se fraguó
hace 14 meses. La Seguridad del Estado conocía perfectamente qué hacía
en Cuba Alan Gros. No tenían ninguna duda: Alan Gross no estaba haciendo
ninguna labor de espionaje. Tal vez no les agradara que repartiera
celulares y equipos de computadora entre la comunidad judía; pero de ahí
no pasaría.

Sin embargo el castrismo es muy hábil a la hora de crear situaciones
críticas, y surgió la idea brillante de ordenar el arresto del
contratista americano ya cuando se disponía a abandonar el país. ¿El
propósito? Utilizar su arresto como una pieza de cambio a favor de la
liberación de los cinco espías cubanos condenados en los Estados Unidos.

Lo que el mundo dijera al respecto nada les importaría. La izquierda
internacional, los intelectuales filo comunistas, los acomodados progres
que disfrutan de buenos hoteles y gozan de un muy buen estándar de vida
en Europa, no dirían nada en contra; ellos seguirían redactando cartas a
favor de la supuesta injusticia que el odiado imperialismo había
cometido contra cinco "héroes" supuestamente también "anti terroristas".

Se había producido un canje de espías entre los Estados Unidos y Rusia,
¿por qué no sucedería lo mismo en el caso de los espías cubanos y Alan
Gross? Pensaron los intrigantes de la inteligencia cubana y los
ancianitos que controlan el poder. Tan confiado estaban que hasta el
propio Fidel Castro aseguraría que sus cinco agentes estarían de regreso
antes de que terminara el 2010. Sin embargo la Casa Blanca rechazó tal
posibilidad.

Todavía no habían levantado cargos contra Gross. Esperaban confiados
pero sin dejar de lado sus presiones sobre la comunidad judía de Cuba;
es por eso que Raúl Castro asistió a la celebración de la fiesta del
Janucá en la sinagoga Beth Shalom. Conocían perfectamente que la
Secretaria de Estado, Hillary Clinton había pedido a organizaciones
judío americanas que intercedieran ante el gobierno de Cuba a favor de
Alan Gross.

Por supuesto, dirigentes de la comunidad judío cubana se apresuraron a
decir que no conocían a Alan Gross. Así Adela Dworin, presidenta de la
comunidad judía cubana, pocos días antes de la visita de Raúl Castro a
la sinagoga declaró: "Es lamentable lo que ha ocurrido con ese señor. Lo
más triste ─ agregó ─ es que se haya querido involucrar a la comunidad
judía en Cuba, que es totalmente ajena". Por su parte, Mayra Levy del
Centro Hebreo Sefardí, afirmó que nunca había conocido a Gros y que este
jamás entró en contacto con el Centro Sefardí.

Odén Marichal, secretario del Consejo de Iglesias de Cuba durante una
conferencia de prensa declaró que en el marco de una entrevista que
tuviera en Estados Unidos con Peter Brennan, coordinador de asuntos
cubanos del Departamento de Estado y en otra con Dan Restrepo del
Consejo de Seguridad Pública, que habían dejado "bien claro (…) que la
comunidad hebrea de Cuba, que es miembro del Consejo de Iglesias de
Cuba, nos dijeron: "Nosotros jamás tuvimos relación con ese señor, jamás
nos trajo equipo de ningún tipo…' ellos negaron cualquier relación con
Alan Gross"

Con la complicidad de los representantes de la comunidad judía se
preparaba el plan B. Acusar a Alan Gross de actividades de espionaje a
favor del gobierno de los Estados Unidos. Había que apretar la tuerca
para lograr su propósito, obtener un significativo triunfo político
sobre los Estados Unidos, la liberación de los espías cubanos.

Poco antes de que La Habana anunciara que se instruirían de cargos a
Alan Gross con una petición fiscal de 20 años de privación de libertad
de acuerdo con lo estipulado en la Ley 88, Gerardo Hernández se retractó
de su anterior declaración de no haber conocido los planes del gobierno
de Cuba de derribar sobre aguas internacionales a las avionetas de
Hermanos al Rescate y ahora dice: "Es una farsa. Estoy seguro que todo
cubano sabe que no tengo ningún desacuerdo con mi gobierno acerca del
derribo de los aviones. Yo no sabía nada acerca de los vuelos de ese
día, así que no podía saber que iban a ser derribados. Creo que sucedió
en el espacio aéreo cubano, lo cual no es un crimen según el derecho
internacional".

Este cambio de posición la hizo a dos representantes de la quinta
columna anti americana, Danny Glover y Saul Landau, durante una visita
que estos le hicieran en la Penitenciaría Federal en Victorville,
California.

Todo parece indicar que el plan ya estaba en marcha. Ahora se acusaría
formalmente a Alan Gross. El propósito, por supuesto es utilizar al
contratista americano como pieza de chantaje para presionar a Estados
Unidos ante la opinión nacional obligándole a transigir por un cambio a
favor de los cinco agentes de la represiva inteligencia cubana.

http://www.cubanet.org/opiniones/alan-gross-una-pieza-en-el-chantaje-castrista/

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